Reflexión sobre la actualidad de Cristo y la paz
¿Puede haber algo más actual y, a la vez, más plenamente futuro que Dios mismo? Si todo lo puede y todo lo abarca en su conocimiento y en su amor, entonces, en sentido estrictamente religioso, Él es simultáneamente lo presente que sostiene la historia y lo venidero que la conduce a su plenitud. Ya Cristo lo expresó en el Evangelio: «no se vierte vino nuevo en odres viejos». Los tiempos cambian y cambiarán bajo el signo del Reino prometido; no es otra simiente la que sostiene la fe, sino la fidelidad de Dios que actúa en la historia. Por ello, no tiene sentido reducir la vida religiosa a formas culturales del pasado, como si la verdad revelada perteneciera a una época cerrada. Para el creyente, también el progreso histórico —con todas sus ambigüedades— puede ser leído como espacio donde se despliega la voluntad única y soberana de Dios. Esa voluntad divina es tan antigua como originaria y, al mismo tiempo, siempre nueva; se manifiesta de múltiples maneras que requieren discernimiento es...