Voz del amanecer

El día se abre como una flor,
sus pétalos se vierten
en las retinas
con su danza multicolor.

El frío de la noche escarcha
las hojas y su verdor;
el rocío, el prado húmedo,
descalzan mi desazón.

Las aves beben dichosas
el néctar que emana tu sol;
la tierra entera agradece
el canto del sinsonte y el ruiseñor.

Esta mañana siento
excelso Tú sermón,
es el canto de las aves,
su primoroso vuelo,
la tierra húmeda bajo mis pies,
la luz que se esparce
sobre el mudo
rumor del mundo.

Mi corazón está atento
y te doy gracias, mi Señor,
porque a una noche oscura
la levantas con tal esplendor.

Mi alma 
es un pedazo del cielo
amaneciendo en ti.

Que tu Espíritu sea mi sol,
la inspiración, la verdad,
y el amor por toda la creación.

HARB

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